Bajo presión

Hoy traigo un tema interesante y bastante cercano a la gente de mi entorno actual, es decir, alumnos de bachillerato, agobiados y estresados. Es el tema de las lecturas obligatorias bajo presión, las cuales nos amargan la existencia a muchos, y no solo a los alumnos de bachillerato, también los de la ESO y los de primaria (quizá no todos). Por si no sabéis de que os hablo (supongo que os hacéis una idea), se trata de una serie de libros que nos proponen en las distintas asignaturas, como lectura obligatoria, de los cuales tendremos que examinarnos posteriormente.

El objetivo de esta actividad, supuestamente lúdica y ociosa, es motivar e influenciar al alumno a que lea y obtenga el gusto por la lectura, en mi caso, ha sucedido todo lo contrario, la he "aborrecido" en cierto modo.
Básicamente la causa de esto, ha sido que me han impuesto libros de temática totalmente indiferente para mí y que por lo tanto han sido un verdadero castigo tener que leérmelos y sobretodo tener que memorizarlos, porque encima hay que examinarse y el suspenso de este control, supone el suspenso de la evaluación en muchos casos.
Totalmente injusto, por cierto.

Desde mi punto de vista, veo la necesidad de incitar a la población más joven a la lectura, ya que la lectura es totalmente imprescindible para sobrevivir, como diría Miguel de Cervantes, Quien lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho, pero también pienso que existen maneras más eficaces que la lectura bajo presión.





Ángela

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